Simionema | Claves para escribir una novela histórica: el proceso de documentación.
¿Cómo iniciar el proceso de documentación para escribir una novela histórica? Claves para escribir un libro sin fisuras.
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Artículos técnicos – Documentación en la novela histórica

El proceso de documentación en la novela histórica.

El método de los tres pilares

Alejandra Martínez

Este artículo se encuentra asentado en el registro de propiedad intelectual SafeCreative. Si desea citarlo, utilice la siguiente referencia:

Martínez, A. (2018). “El proceso de documentación en la novela histórica. El método de los tres pilares”. Disponible en: www.simionema.com/ladocumentacion

©Alejandra Martínez. Todos los derechos reservados.

 

La novela histórica es uno de los géneros literarios que cuenta con más adeptos entre quienes eligen literatura de ficción. Basta con consultar los cien libros más vendidos en Amazon para comprender que son muchos quienes están ávidos por sumergirse en mundos situados lejos en tiempo y espacio. Y tal como los lectores disfrutan de aventurarse en las callejuelas de la Roma de Calígula, los escritores de novela histórica disfrutamos la experiencia de crear mundos muy diferentes al que propone nuestra cotidianeidad.

Pero para escribir un relato histórico sin fisuras no basta con contar con sobresalientes aptitudes literarias y una maestría narrativa remarcable. Este género demanda un trabajo adicional, tan laborioso y esforzado como la escritura misma, pues el autor debe embarcarse en un riguroso proceso de documentación, cuyo resultado será un cúmulo de datos que funden el escenario que se pretende crear. Una buena novela histórica debe ofrecer al lector una ficción verosímil, en la que pueda internarse sin sufrir interrupciones producidas por imprecisiones y anacronismos.

Para evitar errores de este tipo, el proceso de documentación previo a la escritura de una novela histórica debe seguir algunos pasos claves, que detallaré en este artículo. Comentaré cómo la sistematicidad en el procedimiento de búsqueda permitirá al autor: a) obtener datos coherentes, precisos y pertinentes al libro que desea escribir y b) aprovechar el tiempo disponible, evitando indagaciones vagas (e infructuosas) que solo conducirán a incrementar sus dudas.

Pero además, dicha sistematicidad contribuirá a iniciar un proyecto organizado, evitando así detenciones en el proceso creativo y los temidos “bloqueos” que —según nuestra experiencia como asesores narrativos— son, en la enorme mayoría de los casos, producto de una falla en la definición inicial de la estructura del relato. Y en una novela histórica, una buena parte de dicha estructura se sostiene en datos provenientes del trabajo de documentación.

Mi propuesta para quienes inician un proceso de documentación previo,  o durante la escritura de una novela histórica, se basa en tres pilares orientados a producir datos, interpretarlos y plasmarlos en el libro de un modo riguroso, preciso y confiable. Este esquema apunta, además, a simplificar la instancia de indagación a partir de un conjunto de tareas específicas que, aunque demandan tiempo de preparación, no son complejas y ofrecen excelentes resultados.

Los tres pilares que he mencionado son los siguientes:

 

1 – Lo que se necesita averiguar: LOS DATOS

Refiere a lo que se pretende lograr con la investigación en términos de conocimiento. Dos preguntas útiles que un autor puede hacerse en este paso son: ¿cuál es el tema específico sobre el que deseo obtener datos (época, escenario geográfico, contexto social)? ¿con qué conocimientos cuento respecto de la temática de mi interés?

 

2 – Dónde y cómo encontrar la información: LA INDAGACIÓN

Se trata de las decisiones que el autor debe tomar con el fin de seleccionar y hacer uso de las fuentes de información disponibles. La pregunta central en este punto es la siguiente: ¿a qué fuentes debo remitirme para obtener los datos que necesito? ¿todas las fuentes son válidas? En este momento del trabajo, influirá mucho la situación temporal y espacial del evento sobre el que se quiere indagar. Quienes escriban sobre las sociedades prehistóricas tendrán posibilidades de acceso a la información más acotadas que los autores que se interesan por la II Guerra Mundial.

 

3 – Cómo procesar y utilizar los datos: LA INTEPRETACIÓN

Apunta al procesamiento de la información obtenida (que podría ser un cúmulo importante), las lecturas interpretativas que se harán sobre las mismas, y a su preparación para ser utilizadas en la novela. Preguntas que un autor puede hacerse en este paso: ¿cómo reduciré y organizaré los datos, para conservar solo los que serán útiles para la novela? ¿cómo se reflejará, en mi relato, la información resultante del proceso de documentación?

Las preguntas presentadas para cada eje son solo orientativas. Sirven para comenzar a comprender cómo se trabaja utilizando como referencia el esquema que he desarrollado y que presento aquí.

A continuación explicaré y ejemplificaré los dos primeros aspectos mencionados para llevar a cabo esta técnica de búsqueda de información (los pilares denominados LOS DATOS y LA INDAGACIÓN), y en un próximo escrito me referiré al proceso de interpretación y uso de los datos obtenidos.

 

Primer pilar. Lo que se necesita averiguar: LOS DATOS

Este primer eje (LOS DATOS) será el punto de partida del trabajo de investigación, y un momento clave que constituirá la columna vertebral del proceso de documentación histórica. Es por ello que demandará una atención especial por parte del autor, si desea minimizar los posibles obstáculos que puedan ir surgiendo en la medida que el proyecto literario avance.

Aunque el entusiasmo por comenzar a escribir una novela es algo muy deseable y grato, la ansiedad será enemiga del éxito en esta instancia tan importante. Invertir tiempo y energía en esta primera parte del trabajo creativo podría ahorrarle al autor dolores de cabeza y largas horas de tediosas correcciones. A continuación, propongo una serie de sugerencias para llegar a buen puerto en esta etapa del proceso de documentación.

Primera recomendación: situar el relato en coordenadas milimétricas de tiempo y espacio.

Un error frecuente que cometen los autores al comenzar a escribir una novela histórica es no tener absolutamente claro el periodo en que se producirá la acción. Situar el relato en términos generales, pensando en el “Lejano Oeste” o el “Egipto de los faraones” suele ser la primera “imagen” que surge en la mente de un autor. Pero un contexto temporo-espacial tan amplio solo será útil como idea germinal. Luego habrá que establecer precisiones.

Si el marco temporal y espacial no se precisa con exactitud desde el inicio del proceso creativo, es probable que el camino de la documentación sea excesivamente arduo, extenso e infructuoso. El Oeste americano —por volver al ejemplo anterior— no fue el mismo antes y después de la Fiebre del oro, y la tierra de los faraones tiene una historia rica y compleja que se extiende por miles de años (y kilómetros). Por ello, al comenzar a planificar un proceso de documentación, algunas de las primeras preguntas que un autor debiera hacerse son:

-¿En qué época —exactamente— se desarrollará la historia?

-¿En qué área geográfica se producirán los hechos?

-Mi relato ¿está enmarcado en una problemática social, económica y política particular?

Estas no son preguntas obvias, aunque a priori así lo parezcan. Muchos escritores, nóveles y experimentados, entusiasmados por comenzar a dar vida a sus personajes, subestiman este momento del proceso y suelen postergar la definición de estas precisiones. La consecuencia de ello es que, avanzado el relato, se encuentren en un embrollo temporo-espacial en el que deberán realizar una multiplicidad de correcciones para que los elementos, finalmente, encajen en su lugar.

Segunda recomendación: enunciar objetivos de investigación para orientar la búsqueda.

Una vez definido el escenario en el que se desarrollará el relato, es preciso determinar los objetivos de la investigación que estamos a punto de iniciar. Estos indican qué es lo que pretendemos lograr en términos de conocimiento, a partir del proceso sistemático que implica abordar una instancia de documentación histórica. Dicho en otras palabras, plantear objetivos implica definir con claridad y precisión qué es lo que deseamos averiguar.

Para proponer un ejemplo, supongamos que estamos a punto de comenzar a escribir una novela que aborda la vida y costumbres de la tribu Miami que habitó en la región de los grandes lagos, en el norte de los Estados Unidos. Tomaremos como contexto la declaración de la independencia del país, en 1776, y nos extenderemos diez años desde entonces.

Teniendo claras las coordenadas tiempo, espacio y contexto social de dicho escenario, enunciaremos el objetivo general de nuestro trabajo de documentación. Un planteo posible podría ser: “describir los modos de vida de la tribu Miami que habitó la región de los grandes lagos en Estados Unidos, en el contexto político post-independentista (1776-1786)”. Como se observa, el enunciado no tiene que ser complejo. Debe ser claro, preciso e incluir los datos que permitan situar un escenario acotado.

Contamos así con un punto de partida, pero el espectro de la indagación aún es demasiado amplio y poco preciso. Por ello, luego de haber establecido el objetivo general de la búsqueda, deberemos establecer objetivos específicos que orienten las acciones necesarias para describir el escenario histórico escogido.

En las investigaciones académicas, los objetivos específicos se enuncian a partir de un verbo que apunta a la búsqueda de un tipo de conocimiento particular. Algunos de dichos verbos son: analizar, identificar, describir, entre otros. Sin embargo, dado que el proceso de documentación para la escritura de una novela histórica no se enmarca en la investigación científica, ni persigue los mismos fines, mi sugerencia es establecer dichos objetivos como preguntas. Esta opción le resultará al escritor más clara y simple de plantear.

En este paso, contar con conocimientos previos sobre el escenario histórico en cuestión resulta una ventaja para el autor. Quienes habitualmente escriben libros situados en determinados marcos espaciales y temporales, con el tiempo van refinando los objetivos de su búsqueda documental, hasta hacerlos cada vez más detallados.

Retomando el ejemplo anterior, respecto de las costumbres y modos de vida de los nativos norteamericanos, podemos preguntarnos:

-¿Cómo se establecía la organización social y familiar de la tribu?

-¿Qué características tenían los rituales asociados con diferentes momentos de la vida de los nativos (nacimiento, matrimonio, muerte, otros)?

-¿Cuáles eran los hábitos alimenticios, de vivienda y vestimenta de los Miami?

-¿Qué tipos de relaciones establecían los Miami con los colonos?

Son innumerables las preguntas que podemos plantear en esta etapa, y que nos guiarán paso a paso en el proceso de investigación. Cada uno de estos ítems demandará un tipo de búsqueda puntual, basada en fuentes específicas, que describiré a continuación.

 

Segundo pilar. Dónde y cómo encontrar la información: LA INDAGACIÓN

Luego de definir qué es lo que se necesitará averiguar para la escritura de la novela histórica, llegará el momento de definir una estrategia de búsqueda que permita cumplir los objetivos planteados. Y en este punto, lo más laborioso será decidir con qué fuentes trabajar para que los datos obtenidos sean de la calidad que los lectores merecen.

Primera recomendación: diferenciar las fuentes confiables de las que no lo son.

 

Fuentes de bajo valor de consulta

Buscadores de internet

Google se ha convertido en un aliado de cualquier escritor (no solo de novela histórica) que necesite iniciar un proceso de documentación. Ofrece mapas, imágenes y descripciones de países que el autor no ha visitado, fotografías y videos, entre muchos otros recursos.

Pero aunque estos datos luzcan verosímiles al lector desprevenido, un escritor debe saber que no todos los documentos publicados en internet han sido desarrollados sobre bases serias. Por el contrario, la mayor parte de la información disponible no presenta una calidad aceptable. Si un autor basa su relato (o partes de él) en datos provistos por wikipedia, para citar un ejemplo, es probable que ofrezca información errónea a su lector, y que su novela pierda contundencia.

Producciones cinematográficas

Habrá quienes consideren que esta aclaración es obvia, pero en realidad no son pocos los autores de novela histórica que basan sus argumentos y descripciones en la ficción que les ofrece la gran pantalla.

Y no es extraño que esto ocurra, pues las productoras (sobre todo las de Hollywood) crean escenarios asombrosos, que lucen verosímiles a partir de un esforzado trabajo de reconstrucción de época. Sin embargo, muchas creencias equivocadas se han reproducido película tras película, y eventos históricos se han desfigurado y exagerado. Como espectadores, no tenemos manera de saber si el director, los guionistas, los vestuaristas y el director de fotografía (entre otros artífices) han acudido a fuentes confiables para la realización. Mi sugerencia a los autores, es valerse de las películas para alimentar la imaginación e inspirarse, pero no considerarlas fuentes documentales.

Novelas escritas por otros

Muchos autores del género histórico son estudiosos comprometidos con la época que abordan, pero otros sencillamente se apoyan en textos de ficción para obtener datos. Dado que no es posible saber si un autor ha realizado una búsqueda concienzuda —independientemente de que su libro sea estupendo— no recomendaría tomar novelas escritas por otros como fundamento de un relato.

Una excepción son los textos producidos en la misma época en la que se piensa situar la historia. No habrá nadie mejor que Tolstói para retratar la Rusia rural del siglo XIX, ni Jane Austen para escenificar la Inglaterra de fines del siglo XVIII. En tales casos, podremos fiarnos de la descripción que realizan estos autores del entorno social y político de la época, así como tomar nota de los usos y costumbres cotidianos con los que dan vida a sus personajes.

A continuación me referiré a otro tipo de fuentes, que he denominado de “alto valor de consulta”, y son aquellas disponibles en espacios académicos. Estas son ineludibles para obtener información confiable.

 

Fuentes de alto valor de consulta

Libros escritos por historiadores académicos.

Un escritor de novela histórica debería comenzar a introducirse en el tema de su interés desde un marco general, relativo a la época sobre la que desea trabajar. Para ello, no existe mejor opción que consultar un texto que describa el escenario en el que transcurrirá la acción, proporcionando guías amplias e ilustrativas. Sin embargo, estos libros genéricos no proporcionarán datos suficientes para que un relato obtenga la verosimilitud deseable en este género de ficción.

Luego de hacer una primera aproximación a la historia, la clave será buscar literatura específica relacionada con la temática que se pretende abordar. Por ejemplo, si la novela gira en torno a la vida de una pitonisa del templo de Apolo en Delfos, leer un manual sobre la sociedad griega de la antigüedad no alcanzará para construir un escenario tan específico. Será preciso ahondar en aspectos pertinentes a dicho escenario: rituales, creencias, mitología, etc. Es decir, habrá que hacer una búsqueda más profunda y precisa, que aporte detalles sobre la temática de interés.

En la actualidad, para beneficio de los escritores, es posible acceder a una extensa bibliografía en librerías y bibliotecas virtuales, sin depender de la distribución de libros en papel por parte de las editoriales. Para quienes tengan la posibilidad de leer en lenguas extranjeras, el universo documental se volverá aún más vasto y rico.

Artículos técnicos.

La información más detallada que puede obtenerse respecto de una época o una sociedad en particular, suele encontrarse en las publicaciones científicas (artículos y ponencias) producidas por historiadores e investigadores sociales. Estos escritos pueden encontrarse en bibliotecas universitarias, así como en buscadores específicos. Dichos buscadores funcionan como repositorios de las producciones académicas de los investigadores, y son accesibles al público en general. Al final de este artículo incluiré los vínculos web de algunos de ellos.

Muchos de estos textos ofrecen respuestas claras a los interrogantes de los autores. Proveen información valiosa, detallada y fundamentada, que aportará riqueza y credibilidad al escrito en ciernes.

Colecciones en museos.

Tomar contacto con los objetos que los personajes utilizarán a lo largo del relato enriquecerá significativamente el resultado de la labor de documentación. Los elementos cotidianos, utilizados por las personas que vivieron en la época de interés del autor, le permitirán a este completar la imagen de aquello que desea plasmar en la novela. Afortunadamente, además de los museos generalistas (de antropología, historia, arqueología, etc.), también existen otros más específicos, tales como del vestido, del carruaje, de armas, entre otros. Estos espacios ofrecerán al escritor material valioso para dar vida a su novela.

El arte pictórico es también una excelente fuente de datos respecto de las costumbres y usos de una época. Un recorrido por la obra de Velázquez, por citar un ejemplo, ofrecerá una representación bastante detallada de la vida en la corte de Felipe IV de España.

 

A modo de cierre

Los dos pilares del trabajo de documentación que he llamado LOS DATOS y LA INDAGACIÓN, son el inicio de un proceso que proseguirá con la reducción de los datos obtenidos (es decir, la selección de información relevante, y el descarte de lo que no es de utilidad para la escritura de la novela) y la interpretación de los mismos.

En un próximo escrito me referiré a esta tercera parte del proceso de documentación, y también ofreceré algunos lineamientos y recomendaciones sobre cómo plasmar la información obtenida en la novela. A continuación menciono algunos portales académicos en los que puede obtenerse información histórica con bases científicas.

¡Hasta muy pronto!

https://dialnet.unirioja.es

https://scholar.google.es

www.latindex.org
https://doaj.org

Sobre la autora

Escritora. Bajo el pseudónimo Alexandra Martin Fynn ha publicado las novelas De Inglaterra a Virginia (finalista del VI Premio internacional organizado por Editorial Vergara-RNR), Pintar en las sombras y Las brumas de la memoria, todas publicadas por Ediciones B, Grupo Penguin Random House.

Alejandra es co-creadora de Simionema, asesoría narrativa, firma fundada junto a Aldo Merlino. Es, además, doctora en Ciencias Sociales. Se ha desempañado por más de 15 años como profesora universitaria e investigadora en el campo de la sociología y la comunicación.

 

Click AQUÍ para saber más acerca del CV de Alejandra.

¿Cómo escribir una novela histórica?

La escritura de novela histórica es un proceso que implica mucho trabajo y dedicación, al igual que la escritura de una obra de cualquier otro género. Sin embargo, en novela histórica, el proceso creativo demanda un trabajo (ineludible) de documentación de época, que exige un esfuerzo adicional al escritor. Dicho trabajo de documentación comienza en los albores de la obra, para no finalizar hasta que esta se da por concluida. En este artículo, Alejandra Martínez desarrolla un modelo sencillo, en tres pasos, para llevar adelante un proceso de documentación enfocado y sistemático, que permita escribir una novela histórica sin fisuras. Una de las preguntas centrales que responderá este artículo son:

Es la primera vez que escribiré una novela histórica: ¿de dónde obtendré los datos para documentarme?

Si es tu primera experiencia en la escritura de una novela histórica, es posible que se te presenten muchas dudas respecto de la validez (en cuanto a rigurosidad histórica) que pueden proveer diferentes fuentes de información. Eso es muy saludable. Y si no es la primera vez… puede ocurrirte lo mismo. Este artículo te orientará y te ofrecerá ideas para que puedas obtener información precisa, que le de brillo a tu escritura.

El proceso de documentación para escribir una novela histórica ¿se realiza solo al comienzo del proceso de creación?

La mayoría de las veces… no. Es muy necesario que antes de comenzar a escribir se tenga un panorama lo más preciso posible sobre la época de interés, pero a lo largo del proceso de creación surgirá la necesidad de ir precisando algunos conceptos. También al finalizar el escrito puede ocurrir que tengas la necesidad de revisar algunos datos. 

En un próximo artículo, te contaremos cómo interpretar los datos que obtuviste en tu proceso de documentación histórica, cómo seleccionar el material más pertinente para tu obra, y cómo plasmar tus hallazgos de manera de los lectores sientan que viajan en el tiempo y el espacio. ¡Disfruta el artículo!